Preliminares
La contribución que se presenta a continuación hace referencia a un estudio de caso desde un enfoque autoetnográfico, que forma parte de una investigación más amplia dentro de los estudios de doctorado. La investigación se centra, en líneas generales, en la búsqueda del arraigo a través de las tradiciones para poder trasladar dicha búsqueda a las aulas en forma de aplicaciones interactivas o juegos temáticos, buscando ese nuevo enganche con la tierra de los más pequeños. El estudio de la tradición busca la identidad de los pueblos a través de sus bailes, canciones, músicas, en definitiva, a todo lo que hace referencia el patrimonio inmaterial. También rescata voces de cada uno de ellos generando un testimonio del pasado y presente para poder generar ese movimiento de adaptación de la propia tradición a los tiempos y cambios sociales. Esas voces son tratadas como el patrimonio vivo (UNESCO, 2003), tan importante para la comprensión de todo lo que acompaña a la tradición. En este caso nos centramos en el estudio de un pueblo y sus costumbres.
Estructura de la contribución
Con el fin de organizar la lectura se han creado dos bloques. El primero de ellos, incluye la fundamentación, conceptos y líneas temáticas del estudio, mientras que la segunda parte se centra en el estudio de caso. Este segundo apartado culmina con un cierre/discusión a modelo de reflexión compartida con el lector en base a los contenidos tratados, ya que todo forma parte de un proyecto de investigación mucho más amplio que aún se encuentra en ejecución dentro del plan de trabajo de una tesis doctoral en curso.
Metodología
Para poder hacer este estudio de caso se ha utilizado la entrevista semiestructurada para recoger esas voces que como describe Stake (2002) lo que hacen es ampliar esa visión del investigador.
Estudiamos un caso cuando tiene interés muy especial en sí mismo. Buscamos el detalle de la interacción con sus contextos. El estudio de casos es el estudio de la peculiaridad y de la complejidad de un caso particular, para llegar a comprender su actividad en circunstancias importantes (p.11)
Se ha elegido este método ya que las autoras consideraron que el acceso a las gentes del pueblo elegido para el caso de estudio, a sus voces y experiencias, permitiría dar una dimensión humana y cercana a la información, algo a tener en cuenta al tratarse de una exploración autoetnográfica. En relación con esto, debemos señalar que una de las voces que aparecen en el texto, aunque lo hace fuera de las entrevistas, es la de una de las investigadoras que mantiene unos lazos muy estrechos con el lugar foco del estudio de caso presentado. De este modo, a lo largo de esta contribución, de manera transversal por sus epígrafes y bloques de contenido, se recoge el testimonio en primera persona de Esther Carmona.
A través de la autoetnografía, las escrituras desde el yo y la propia experiencia abren paso a planteamientos teóricos, reflexivos y narrativos de orden epistemológico ya que “…la autoetnografía sigue una metodología interpretativa, una hermenéutica basada en formas de comunicación, verbales y no verbales, que describe e interpreta en primera persona lo que la experiencia directa informa” (Gómez-Urda 2022, p11).
Este contenido subjetivo y experiencial, en el que la voz de Esther Carmona (y algún contenido visual que la acompaña) se abre paso transversalmente a través del artículo, se le ha dado un formato distinto que al resto, en cursiva, alineándolo a la izquierda para facilitar su identificación.
Introducción
Concepto de tradición en España
El tener un pueblo donde creciste y viviste en verano, pertenecer a una familia que mantienen su hogar y punto de encuentro en el pueblo, marca profundamente hasta el punto de que parte de tu ser pasa a estar siempre allí, tu raíz, tu ombligo.
Lo primero que hemos de aclarar son dos conceptos que se van a tratar ampliamente en el texto: tradición y folclore. Según la RAE la tradición es la transmisión de cultura propia de un pueblo, realizada de generación en generación, mientras que el folclore hace referencia a ese conjunto de costumbre propias de un lugar (RAE, 2024).
En 1846 en Inglaterra, el británico William John Thoms (1803-1885) fue quién acuñó el término folclore. Por otro lado, en España fueron Antonio Machado, padre e hijo respectivamente, quienes promovieron este tipo de acepciones con el fin de recoger el saber popular y quién marcaba las bases para la institucionalización del folclore siguiendo el modelo inglés (García, 2024). Pero hoy en día, es la antropología (área de conocimiento que entró a formar parte del ámbito universitario en la década de los 70) la encargada de estudiar este tipo de patrimonio inmaterial, que son los movimientos sociales y culturales de los diferentes pueblos.
La UNESCO en su 32ª reunión, celebrada en París del veintinueve de septiembre al diecisiete de octubre de 2003 redactan el texto para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Sus estudios los divide en cinco ámbitos de estudio:
“tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial
artes del espectáculo
usos sociales, rituales y actos festivos
conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo
técnicas tradicionale Y como parte de la amenaza destaca:
“La prácticas y transmisión debilitada
Mundialización cultural-Estandarización de la educación-Introducción o extensión del sistema educativo formal y estandarizado sin incluir en los programas de enseñanza contenidos o referencias al patrimonio cultural vivo local, limitando así sus modos de transmisión tradicionales.” (UNESCO; 2003)
En España la tradición difiere mucho en cada región, buscando cada una su identidad en el lenguaje, la música o la comida, entre otras cuestiones. Se trata de un país con un amplio y diverso patrimonio cultural pero también con un gran patrimonio vivo.
El patrimonio vivo hace referencia a las personas y prácticas que se mantienen en este momento (UNESCO, 2003). Es esto lo que hace tan importante el testimonio de esas personas que han vivido esas prácticas culturales durante diferentes tiempos y que convierte su voz en testigo del tiempo formando parte de esa cadena de transmisión entre generaciones.
Pero, en este sentido, conviene atender al papel del mundo del arte y de los artistas, pues son estos últimos quienes, durante toda la historia del arte, han tratado de inmortalizar la tradición y el folclore de los pueblos con todos sus cambios.
Desde la prehistoria, donde se dibujaba la caza o el cultivo en las cuevas (Figura 1), pasando por Goya (Figura 2) y su pintura costumbrista, llegamos a Cristina García Rodero (Figura 3), fotógrafa española que nos muestra esa mirada inquieta por aprender toda aquello que hace único a los pueblos: sus gentes y costumbres o la sutileza del recorrido de “Campos de Castilla” del poeta Antonio Machado.

Fuente: Elaboración propia.
FIGURA 4 Fragmento de “A orillas del Duero” “Campos de Castilla”.1912. Antonio Machado.
Pero en este texto nos vamos a fijar en todo lo que refiere a la música y danza folclórica de un pequeño pueblo de castilla, Villafrades de Campos en Valladolid, en su música, la jota castellana, y su característica danza con palos. Este tipo de danza mantiene parte de esa autenticidad típica en toda la geografía española y parte de la europea. Podemos decir que aún no hay una teoría clara sobre su origen, aunque sí que estas danzas mantienen ciertas claves en común como son sus lazos coloridos, las camisas y puntillas, la figura del Chiborra (quien dirige a la danza)(Figura 5) y por supuesto los palos con su sonido tan característico. Estas danzas, en alguno de los casos, se han terminado convirtiendo en un ritual pagano que normalmente acompañan en fiestas religiosas y es que este tipo de danzas suelen aludir a temáticas sin fundamento religioso, pero salen acompañando en las procesiones de los patrones de los pueblos.
La España vaciada
La vida en los pueblos difiere mucho de la vida en la ciudad. Aunque pretendan “modernizar” esa visión del pueblo son notorias sus diferencias.
Castilla y León es la Comunidad Autónoma (C.A.) más grande de España, contando con una extensión de 94.226 km2, supera la de nuestro país vecino Portugal. La componen las provincias de Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. En cambio, en el número de habitantes se coloca en el sexto puesto de las C.A. españolas más vacías y con una densidad muy baja. Entre sus provincias nos encontramos con datos desalentadores, siendo Soria la menos poblada (40 096 habitantes) o Zamora la más envejecida (tasa del 326,8%). Estos datos comparados con los 3.460.491habitantes de Madrid, con una tasa de 121,65%, nos muestran una realidad difícil. Todos aquellos que decidieron hacerse mayor en esta extensa tierra, se encuentran con grandes distancias entre poblaciones, haciéndose casi imprescindible disponer de un vehículo para poder acceder a servicios y suministros. Pero, aparte de esto, la realidad más dura es la despoblación.
Sin gente joven la vida de un pueblo muere, los mayores que decidieron seguir viven en una soledad no buscada. Son pocos vecinos y reunirse no es una opción, asique día a día el paseo es del salón a la habitación.
Todos estos factores (la despoblación, el envejecimiento de los habitantes, la distancia y todas las dificultades que se unen a la edad) hacen que todas estas personas se encuentren en una situación muy compleja que llega hasta el aislamiento social. Pero esto no es siempre así, en verano la realidad es muy distinta.
Llego el verano y el Villafrades de Campos, de nuevo, se ha vestido de gala para recibir a todos aquellos vecinos que solo en esta época llenan sus calles. Pasacalles, teatro, danza, … dan vida por pequeños instantes a sus calles y sus plazas.
Pueblos de pocos habitantes ven incrementado de manera exponencial ese número de personas, pero cuando se acerca septiembre la cosa comienza a volver a la normalidad. Los primeros que se van son los jóvenes, o bien han de finalizar sus vacaciones en otro destino o vuelven a el trabajo. La tregua la dan los jubilados, ellos están más tiempo, pero tienen claro que el invierno en el pueblo no lo pasan, es muy duro.
La gente que queda, la resistencia, son los jóvenes de antaño que tantos sueños vieron crecer en esta tierra. Ellos se establecieron en el pueblo que los vio nacer, aquí formaron su familia y en sus tierras trabajaban de sol a sol. Pero las expectativas para sus hijos eran pocas, por lo que los estudios ya los hicieron lejos, donde había opciones, y lejos quedaron. Son los hijos y nietos de estos, los que en verano llenan las calles, los que escuchan con atención las historias de esta tierra, los que disfrutan de su tranquilidad y de sus paisajes, pero saben que aquí no está su presente.
Recuerdo perfectamente aquellos veranos en el pueblo, cuando era pequeña. Entonces la vida era muy distinta. La leche la comprábamos en la vaquería, había que ir con la lechera cada tarde y toda la calle olía a leche. Igual el agua, había que acercarse con bidones a la fuente. Cada día las calles eran una fiesta, aun había niños que jugaban, que iban con sus bicicletas de un lado a otro. Las mañanas estaban bañadas por el claxon de los vendedores, las mejores frutas, carne y pescado se vendía de manera ambulante. No faltaba de nada a pesar de que era modesta aquella manera de vivir. Se trabajaba de sol a sol y aun así siempre había tiempo para reunirse en las puertas o juntarse a jugar a las cartas. Todos nos conocíamos y ayudábamos. Hoy, 30 años después, el panorama es muy distinto. Ya
solo quedan unos pocos “los abuelos”, aquellos que depositaron todos sus sueños en esta tierra y a los que cariñosamente denomino como “la resistencia”. Ellos me han enseñado a amar esta tierra y hoy en ella construyo muy hogar, lejos de la ciudad que me vio nacer, de las carreras y amaneceres con claxon y esperas que desesperan. Hoy mi vida en esta tierra es tranquila, siempre hay un momento para ver el atardecer y recorrer sus campos, para nostálgicas charlas con mi otra familia. Mi presente pasa por unirme a “la resistencia” e intentar llenar esta tierra vaciada de futuro. No soy la única, este tiempo me ha llevado a conocer esos nuevos habitantes que creen en el legado de esta tierra y que abogan por una vida plena sin el estrés de la ciudad.
Patrimonio vivo transmitido de generación en generación
Este tipo de conocimientos son pasados de generación en generación y al reducirse los habitantes de los pueblos, esto hace que esté en peligro este tipo de transmisión cultural convirtiéndose en un problema, pues su desaparición puede ser la consecuencia de romper esta cadena. Ahora más que nunca, las familias tienen gran importancia en la custodia y transmisión de estos bienes, ellos se convierten en ese patrimonio vivo del que hablábamos en la introducción.
En el caso de Villafrades, como nos cuenta Pilar García (Pilar G., entrevista personal 29 de Septiembre del 2024), la madre tiene un gran papel en todo esto, pues es quien deposita la ilusión en los hijos y esto puede generar, o no, inquietud por estos conocimientos. Aunque estas cuestiones se tratarán en el siguiente bloque.
La transmisión ha variado con el tiempo, pues mientras antes se hacía de una manera natural, en el día a día de los pueblos, es ahora el verano el que reúne a los niños y niñas para aprender. Las pandillas se vuelven indispensable para la transmisión de la danza, pues como un juego los niños siguen aprendiendo junto a iguales. Pero no solo hay danza, también hay música, trajes u ofrendas.
Estudio de caso: Villafrades de Campos
Como se ha comentado en la introducción, para el desarrollo de esta parte de la investigación se ha contado con las entrevistas y colaboración de personas que han aportado datos para este estudio: María Pilar García Pastor
Pilar Pastor Alonso
Pedro Gago Sandoval
María
Alfonso Gordaliza
Sebastiana Gordaliza
Begoña Pastor
Alfonso Gordaliza Pastor
Presentación
Nos cuentan Sebastiana (Sebastiana G. entrevista personal 31 de julio del 2024) y María (María entrevista personal 24 de agosto del 2024) la gran diferencia con la que se vive la fiesta actualmente.
Una de ellas es la fecha de la fiesta a la patrona, ya que anteriormente era en septiembre. Esto dificultaba la venida de todos aquellos que ya no vivían en el pueblo y llegado un momento eran más los que tenían que regresar que los que vivían. Este fue el motivo por lo que la fiesta se trasladó a agosto, con el fin de poder mantener la tradición. Antes, nos indica María, era el corpus (24 de julio) también era una de las grandes fiestas, mientras ahora solo son San Roque y la Virgen de Grijasalvas (domingo siguiente a la festividad de San Roque)
Pilar Pastor (Pilar P., entrevista personal 29 de septiembre del 2024), nos cuenta que antes los trajes se pasaban de unos a otros, es por esto que es difícil encontrar los que se usaban antaño, mientas que ahora a cada Danzante se le hace uno.
Una figura de la fiesta que une lo pagano con lo religioso es la Mayordoma (Figura 8). Ella es la encargada de mantener el altar a la Virgen durante todo el año y recaudar dinero para poner flores. Ellas, pues son dos, son a quienes los Danzantes ofrecen la danza. En Villafrades de Campos, esta es una de las figuras que más está costando salvar, quizás por su implicación o por lo que ha variado su ofrenda hacia el pueblo con el tiempo, lo que hace que el coste de su presencia pueda elevarse, en función de lo que estén dispuestas a ofrecer. Mientras, como sostienen todas las entrevistadas y en concreto las más mayores, Sebastiana y María, es un honor poder cumplir esta misión que te enraíza más con el pueblo, con tus orígenes y con el cuidado de sus tradiciones.
Breve historia y evolución demográfica
Villafrades de Campos es un pueblo perteneciente a la provincia de Valladolid situado en la comarca denominada Tierra de Campos.
Sus primitivos pobladores datan de la edad de Bronce, pero Villafrades es un pueblo sin una historia llamativa. Aunque lo que sí lo resulta es uno de los documentos encontrados en el Archivo Nacional de Simancas, en el que se narra un hecho ocurrido sobre el que se cierne la duda de si ocurrió en el municipio que nos ocupa o en Villardefrades, otro pueblo cuyo parecido en el nombre pudo provocar un error en la situación histórica de aquel suceso. El hecho en sí narra cómo en 1517 el Cardenal Cisneros ante un acto disciplinar castigo severamente a los habitantes, arrasando su población hasta terminar con ella (Gómez Pastor, 2012).
Actualmente el censo de Villafrades de Campos es de 63 habitantes, tal y como puede verse en la tabla 1.
Un pueblo cuya dedicación principal ha sido la agricultura hace que con la introducción de las máquinas la gente se fuera a buscar trabajo fuera. Por este motivo, el gran éxodo de los jóvenes del pueblo se produjo en la década de los 60/70. Según el INE, 531 habitantes emigraron de Villafrades en 1960 y 170 lo hicieron en 1970. Esto sucedió porque sus padres, intentándoles dar un mejor futuro, les invitan a trabajar o estudiar fuera y fue ahí donde empezó la decadencia de este pueblo, llegando al estado actual donde hay en torno a 60 personas censadas, pero sin que esto sea del todo real, pues la gente que vive todo el año está por debajo de los 40 habitantes.
El arraigo a través de la contemporaneización de la tradicionalidad
La tradición viva: familia, amigos y arraigo
Uno de los motivos que hace que la tradición siga viva es la unión a “la tierra” de esa generación de jóvenes que nacieron en el pueblo y partieron a la ciudad.
Familias muy numerosas que cuidaron el pueblo, su tradición y se volcaron en que todo aquello siguiera.
Como ya comentábamos anteriormente con el papel de la figura de la Mayordoma , la mujer tiene un papel muy importante en la transmisión de las ganas e ilusión por todo lo relativo a la fiesta y la tradición.
La tradición arraiga, pero también la amistad. El pueblo se convierte por un breve instante en el año en ese espacio donde poder encontrar a los amigos de toda la vida, de unir a las familias que van más allá de los lazos de sangre.
Son varias las familias actuales que se han conformado con descendientes de familias del pueblo vivieran o no en él, algunos incluso no nacidos allí. También son muchos los niños y niñas que siguen todos los veranos aprendiendo y disfrutando por sus calles a danzar, encontrando esos lazos de amistad y familia que les arraigan al pueblo.
Con todo esto podemos determinar que la tradición se amolda y ajusta a los tiempos en los que se desarrolla, pero siempre existen figuras transmisoras que si la propia tradición no las ha generado es difícil que esta misma se mantenga.
Tejido social intergeneracional
Parte de mi familia nació en Villafrades de Campos, en concreto, mi madre. Nació en una familia muy numerosa, 8 hijos y que ha seguido creciendo. El punto en común es el pueblo. El lugar donde nos reunimos todos los veranos. Solo una de sus hijas vive actualmente, en el pueblo, mi madre, el resto se dividen entre Valladolid y Madrid.
La casa familiar dejo de ser suficiente por lo que ahora la familia posee 7 casas en el pueblo y se honran de ser más de ochenta en la comida familiar el sábado de la fiesta.
En el pueblo pasé muchos veranos junto a mis abuelos Teodoro y Nieves. Durante ese tiempo aprendí mucho. Lo más importante es que las comodidades que la vida actual exige nos son necesarias.
Cuando de niños volvíamos con la lechera, nada más llegar a casa había que hervirla, la nata que daba era casi de dos dedos de espesor y olía toda la casa a leche. Las mujeres eran las salían corriendo con sus bolsas de tela o paja a comprar. Todo era fresco y de temporada, la mayoría lo vendía de sus huertos o la carne era de los animales que habían criado.
Mi abuelo era quesero, algo muy común por la zona, por lo que en casa nunca faltaba queso. La matanza la hacía mi abuela y duraba para todo el año.
Teníamos un huerto en la casa de mis bisabuelos, la que ahora es mi casa. Mi abuelo plantaba tomates, girasoles, alcachofas, pimientos, coles y mi hermano y yo, en verano, recogíamos fresas. Nunca podré olvidar ese sabor tan intenso o poder comer pipas del girasol recién cortado. Allí nada se tiraba, las sobras eran para los cerdos o las gallinas, de esto se encargaba la abuela que también criaba conejos.
Hoy en día, para mí todo este conocimiento es muy importante, me hace respetar la tierra y entender los procesos. Me hace aferrarme a este pueblo e intentar dar nuevas oportunidades a sus calles. Todo esto que a mí me une por esas vivencias, es distinto al proceso que viven los jóvenes hoy, entre ellas mis sobrinas. Ya no se oyen tantos cláxones, hay que desplazarse a comprar, ni se pueden ver tantos animales en casa, pero intento que su experiencia sea tan significativa como la mía. Conocen el huerto y los animales de granja, disfrutan con libertad de sus calles y sobre todo conocen sus tradiciones, su música, su danza. Saben del respeto que desde el pueblo se tiene a la tierra y al cielo, pues de aquí surge todo en el campo y cada vez incorporar mejor a su vida la paciencia y la espera.
El aporte que da el pueblo no es solo tradición, también son valores y estos no han variado tanto con el tiempo. Todo ello también lo incorporo en mis clases en la universidad e intento que los futuros maestros entiendan todo este respeto por los ciclos, el valor de la tradición y el significado más profundo de ella.
Alfonso y Begoña (Alfonso G., Begoña P. y Alfonso G.P., entrevista personal 22 de Agosto del 2024), dos de los entrevistados, decidieron formar una familia. Aunque su destino llevo a Begoña a pasar un tiempo en Madrid, Alfonso tenía claro que terminarían cerca del pueblo y es por esto que finalmente se establecieron en Valladolid. Alfonso ha sido Danzante y Chiborra y Begoña Mayordoma, su hijo Alfonso siguió sus pasos y siendo muy joven también ha sido Danzante y Chiborra. Ellos destacan el valor de la familia en todo esto, dicen “tenerlo fácil” por ser ambos del pueblo. Alfonso hijo destaca el valor de la pandilla recordando que parte de esta también era familia y Begoña resalta que la familia tiene más poder recordando a foráneos que pasaron por el pueblo y que terminaron sus lazos con la danza tras irse al pueblo de al lado.
Alfonso también es el alcalde del Villafrades desde hace 26 años y aunque el pueblo ha mejorado sus calles y servicios, también destaca como ha ido perdiendo jóvenes.
La realidad te lleva a “ser” allí donde estés y estas dos familias lo llevan por bandera. En todas las bodas, da igual donde se celebren, se bailan un par de lazos en la puerta, como se hacía antaño o al coger dos palos siempre te sale el tarareo de la entradilla. Los niños dejaran de “ser” de Villafrades cuando sus familias dejen de serlo pero mientas las familias quieran, da igual de donde se venga o donde se haya nacido que se podrá tener y ser del pueblo.
Sus tradiciones: el paloteo “la típica”
Una de las figuras más representativas de la tradición en Villafrades de Campos es la del Danzante.

Fuente: Archivo personal, 2024.
FIGURA 14 Imagen de un Danzante. Izquierda traje de Danzante y derecha traje de vísperas. Villafrades de Campos.
Son 8 los chicos y chicas que cada año danzan. Actualmente, ensayan durante los primeros días del mes de agosto y su trabajo comienza el sábado de la víspera de la fiesta de la patrona y acaba el marte con la fiesta de los danzantes. Del traje lo más característico es el lazo que llevan en la cabeza. Son dos los trajes que tienen (vísperas y traje de danzante, figura 14) y ambos mantienen el lazo. Durante el sábado y domingo, su trabajo es acompañar a las mayordomas, mientras que el lunes realizan la alborada, que es en la madrugada del lunes ir a las casas a danzar a la salud de los que allí vivan y a cambio recibir una propina que usan para el martes ir de cena y organizar una fiesta popular por la noche.
La selección de esta cuadrilla va por edad, aunque son ellos democráticamente los que deciden cuando entra uno nuevo.
En cuanto al aprendizaje de la danza, esto cambió hace tiempo y fue por adaptación natural. Cuando el pueblo contaba con escuela era en el tiempo del recreo y sobre todo el mes previo a la fiesta, cuando los niños, a través del juego, ensayaban con sus iguales, mientras el Chiborra o los hombres con más experiencia en la danza les enseñaban también en épocas cercanas a la fiesta o en verano. Esto cambió cuando los jóvenes empezaron a irse a las ciudades.
Movimiento asociativo: El Cordón
La asociación El Cordón fue fundada hace más de 20 años en Villafrades de Campos.
Pedro Gago (Pedro G., entrevista personal 19 de agosto del 2024), su actual presidente, nos explica como en su fundación existía un grupo de Danzantes permanente que vivían en el pueblo o en Valladolid y podían reunirse para ensayar.
Con el tiempo, este grupo desapareció y aunque se pidió alguna subvención para ayudar a la confección de los trajes y demás recursos necesarios para hacer la danza, la actividad de la asociación se paraliza hasta el año 2022 donde un nuevo grupo renovó su Junta Directiva y se incorpora “ La Escuelita”, taller para el aprendizaje de las danzas guiado por Pilar García Pastor, que funciona principalmente en verano pero que mantiene reuniones periódicas en el pueblo para el ensayo de los lazos, que es como se llama a las coreografías que se realizan con los palos.

Fuente: Archivo personal
FIGURA 15 Zirel, Paula, Lucía y Sofía. Niñas de familias con origen dentro y fuera de Villafrades.
Tanto Pilar como Pedro, entienden que la enseñanza desde pequeños hace que la tradición perdure de una manera viva.
Este nuevo ciclo que vive la asociación trajo nuevas iniciativas, como el apoyo de la incorporación de la mujer en la danza y dar visibilidad a la asociación en otros municipios o ciudades, por consiguiente, dar visibilidad a la danza de Villafrades de Campos.
Evolución de la participación en “la típica” desde una perspectiva de género
La tradición de un pueblo se envuelve de muchos rituales que hay que conocer y sigue siendo la mujer la que tiene el papel fundamental ya que en estas piezas son transmisoras y ejecutoras.
El género ha venido ligado a los quehaceres entorno a la fiesta. Mientras el hombre se dedicaba a la enseñanza de la danza, la mujer era quien tenía el conocimiento sobre como realizar los trajes, hacer papelucho (regalo que hacen las mayordomas el domingo y lunes de la fiesta, consta de una bolsa de avellanas y otra de pastas, garrapiñadas y caramelos) o vestir al Danzante. La tradición va muy unida a estos tipos de rituales y aunque es algo que está vivo y en continua adaptación, es muy difícil romper este tipo de roles de género.
En muchos municipios la recuperación de la danza ha sido gracias a mujeres y en muchos otros su desaparición se ha debido precisamente a no incorporarlas.
En el caso de Villafrades de Campos, la mujer sigue manteniendo su papel de portadora de saber y quehaceres entorno a la fiesta. A través de la Asociación El Cordón se está intentando hacer un trabajo de enseñanza de pequeñas “artesanías”, pero ha sido la incorporación de la mujer en la danza lo que generó más debate. Hubo defensores por ambas partes, pero al final, como ya decíamos, la tradición es algo vivo que debe de adaptarse a su tiempo. La mujer se incorporó a la danza en el año 2023. Este hecho hace que la danza se preserve durante algunos años más, pero son las generaciones que vienen las que dirán si quieren seguir con este aprendizaje ya que la danza parte de una decisión democrática entre los danzantes vigentes y los que les toca entrar. De esta manera en 2023 fueron los propios danzantes lo que decidieron que las mujeres también podían formar parte de la danza.
Cierre: La danza como juego y su aportación en la proyección social hacia el futuro
Uno de los aportes que nos ha dado este estudio, es que el juego es una de las mejores vías para mantener este patrimonio inmaterial, pero es la familia, y principalmente la madre, quien motiva para que esto se produzca, como nombra Winnicott (1969), son esos otros “significativos” que ayudan al niño o niña a tener un ambiente estable y rico en estímulos que ayuden al crecimiento.
Una vez incluidos los niños y niñas en la pandilla es fácil aprender todos esos movimientos donde el cuerpo se pone en relación con otros. Esta es la verdadera pureza del juego, la relación total del ser con el otro, donde mente y cuerpo se sincronizan con los demás en relación con la música, ese valor del que de nuevo habla Winnicott (1942) donde el juego poner valor a la experiencia y el aprendizaje que durante él se da.
Son muchos los pueblos y culturas que generan este tipo de rituales que van desde la infancia hasta la edad adulta y que hacen de un sencillo movimiento una relación y unión social.
Es por esto que este patrimonio inmaterial es tan importante, porque no solo se transmite la música y el movimiento, sino que el ser se aferra a quién es y de dónde viene, le une con los suyos más allá de la familia, pero siempre en unión con sus raíces.
Aunque existen muchos aportes en el presente estudio no se pueden extraer conclusiones cerradas aún porque este estudio forma parte de una investigación doctoral en curso.




























