Los sujetos semióticos que integran la humanidad siempre han estado en circulación. La búsqueda intrínseca del ser para reproducirse en cuanto tal, tanto física como subjetivamente, está marcada por flujos migratorios de distinta índole que obedecen a lógicas contextuales más amplias. En la actualidad, desde las ciencias sociales, estas lógicas se amparan sobradamente en las desigualdades socioeconómicas impuestas por el avance capitalista. En este sentido, es frecuente que los países que enfrentan crisis políticas, sanitarias o climáticas terminen expulsando a sus ciudadanos, mientras que otros países que poseen supuestas garantías sociales como posibilidad de vivienda, educación y trabajo funcionan como receptores. Esta construcción unidireccional de países de origen y de destino ha sido históricamente circunstancial y, en la actualidad, también se suman al circuito los países de tránsito.
En el caso argentino, su organización como Estado-nación - como otros países del Cono Sur - estuvo marcada por la invasión de europeos en el marco de las grandes navegaciones que inició lo que se ha denominado modernidad y, concomitantemente, capitalismo global. Luego de un largo proceso que diezma gran parte de los pueblos originarios seguido de la esclavización y marginación de la población africana secuestrada y contrabandeada hacia el continente americano, el fin del siglo XIX marca una oleada migratoria de miembros de la península ibérica que llegan huyendo del desmantelamiento de sus países de origen. Estas migraciones transoceánicas en el paso del siglo XIX al XX son muy diferentes de las migraciones actuales, que en América Latina ocurren mayoritariamente entre países vecinos y de manera intrarregional.
Actualmente, el elevado número de países implicados en las migraciones internacionales, la diversidad en las formas de regular la movilidad humana y las prácticas específicas de control migratorio son cuestiones que dan cuenta de un proceso migratorio de mundialización paradójicamente fronterizada: “[…] la libertad de circulación es la excepción; la regulación y la restricción, la norma.” (Arango, 2007, p. 4).
En este contexto macro, el desarrollo de la escuela pública argentina se concreta legalmente con la Ley 1420, de 1884, que impulsa el nacionalismo a partir de diversas insignias patrias. Una de ellas es la lengua castellana, dando lugar a una política lingüística extendida a lo largo y a lo ancho del territorio que se propuso blanquear a través de la lengua toda la población (López García, 2021).
La categoría de natural confrontada con la de extranjero era todavía incipiente. De hecho, hay indicios de que esta diferencia se daba de acuerdo con lealtades políticas, más que con el lugar de nacimiento, y de que había un continuum entre los naturales y los extranjeros (Herzog, 2011). Sin embargo, las categorías de extranjero o nacional son más bien jurídicas (un extranjero que adquiere ciudadanía pasa a ser nacional), mientras que el migrante se configura como categoría social cuyo significante es con frecuencia estigmatizante. En efecto, la experiencia migrante se mantiene más allá de su representación legal.
Pese al reconocido incremento en el volumen de migrantes a nivel global, este cuarto de siglo manifiesta en Argentina un porcentaje estable de inmigrantes a nivel nacional que ronda el 4,2%, tendencia confirmada con el censo de 2022 recientemente publicado (Instituto Nacional de Estadística y Censos [INDEC], 2024).
Rosario, por su parte, es la tercera ciudad más poblada de Argentina; su departamento cuenta con 1.342.619 habitantes (INDEC, 2024). Es un importante centro turístico y económico a la vera del Río Paraná, cuyo origen etimológico se atribuye a la lengua tupí-guaraní: pará=mar y aná=pariente (semejante al mar). Rosario ofrece diferentes propuestas públicas y privadas en la educación primaria, secundaria y de nivel superior, además de empresas que involucran desde la ganadería, hasta productos tecnológicos de alto impacto. Alberga el Monumento Nacional de la Bandera, es la ciudad de dos futbolistas internacionalmente reconocidos, Messi y Di María, y allí nació Ernesto Che Guevara. Últimamente, la ciudad también ha sido vinculada a situaciones de violencia relacionadas con el narcotráfico (Gañán, 2024). En la provincia de Santa Fe, los últimos datos censales indican que el porcentaje de población proveniente de otros países se duplicó en diez años, aunque sigue siendo muy bajo: pasó de un 0,05% en el año 2010 a un 0,10% en el 2022.
En este contexto, los estudios relacionados con poblaciones migrantes provienen de diferentes campos del saber, como la sociología (Domenech, 2020), la antropología (Maggi, 2021), la historia de las emociones (Bjerg, 2020), la psicología con estudios de las emociones (Civarelo, Alonso & Brussino, 2019), la etnolingüística (Canelo & Courtis, 2022) y los estudios de género (Linardelli, 2021; Magliano, 2019; Mallimaci y Magliano, 2018), especialmente en el actual contexto de feminización de las migraciones (Vargas-Ribas, 2022). Asimismo, los estudios que abordan población migrante alófona tienden a anclarse en el campo de la lingüística y la didáctica aplicada a la enseñanza de lenguas (Ciccone, 2022; Brown, 2021; Ricciardi, Tramallino, Angelucci & Postiglione, 2023). Los estudios también pueden ser categorizados en función de las nacionalidades involucradas; allí merecen especial mención aquellas no hispanohablantes, remotas física, cultural y lingüísticamente, como la japonesa (Pozzo, 2005) y la sirio-libanesa (Bérodot & Pozzo, 2011).
En lo que atañe a las colectividades abordadas en este artículo, se encontraron estudios que se abocan a los espacios transfronterizos en Argentina, especialmente a la movilidad y tránsito de personas haitianas (Trabalón, 2023, 2021) y otros que contemplan la población brasileña desde la geografía (Oliveira & Antonello, 2022), las políticas lingüísticas (Angelucci & Pozzo, 2020), el aprendizaje de la lengua (Cardoso & Pozzo, 2022) y las dinámicas de ingreso y permanencia en el nivel superior (Santos Sharpe & Catalano, 2023).
En este contexto se desarrolla una investigación posdoctoral en curso que tiene como objetivo general producir conocimiento sobre las estrategias de aculturación de dos poblaciones migrantes no hispanohablantes (haitianos y brasileños) en la ciudad de Rosario, Argentina. Una de las estrategias identificadas consiste en organizarse socialmente en colectivos migrantes o en instituciones con personería jurídica. De ese modo, desde el campo educativo, este artículo plantea dos objetivos específicos: a) sintetizar las trayectorias de dos asociaciones de colectividades radicadas en Rosario (Asociación Civil Haitiana y Club Argentino Brasileño) y b) describir las estrategias político-pedagógicas que promueven en aras de fortalecer la integración de sus miembros con la comunidad rosarina.
Método
La investigación se enmarca en el paradigma interpretativo, pues asume que el conocimiento se construye a partir de los sentidos que los sujetos involucrados otorgan a los acontecimientos y a sus propias experiencias. El método cualitativo (Vasilachis de Gialdino, 2006) guio esta investigación de carácter exploratorio, descriptivo y comparativo, y se realizó a partir de la triangulación de los datos derivados de tres técnicas: entrevista abierta, análisis documental y observaciones. Se entrevistaron en profundidad a dos referentes, uno de la Asociación Civil Haitiana de Rosario y el otro del Club Argentino Brasileño de la misma ciudad. La elección de las organizaciones se debe a que se vinculan a colectivos migrantes no hispanohablantes, y la diferencia lingüística con la comunidad de destino era un criterio de elección. Además, desde contactos previos se conocía que ambas funcionan de maneras diferentes, por lo que su elección fue de tipo instrumental, hecho que favoreció el procedimiento comparativo. La muestra de entrevistados fue no probabilística por conveniencia cubriendo el criterio de participar activamente de cada asociación. Se respetaron las pautas éticas de investigación en el campo de las ciencias sociales que rigen en las instituciones de origen de las autoras. Estas consisten en informar sobre riesgos y beneficios de la participación y brindar un consentimiento informado firmado por las personas entrevistadas, mediante el cual autorizan la divulgación de los resultados en forma anónima con fines académicos. El análisis documental se realizó en normativas que reglamentan las organizaciones, así como también en datos censales. Las observaciones participantes y no participantes (Guber, 2019) seguidas de registro en diario de campo se llevaron a cabo en algunas actividades organizadas en los años de 2023 y 2024. La matriz de observación se configuró en torno a los siguientes ejes: origen, desarrollo y destino de la asociación; objetivos principales; composición social; actividades destacadas; propuestas lingüísticas; y vínculo entre la asociación, los colectivos migrantes y la sociedad de acogida. Los datos construidos fueron de carácter netamente textuales e indagados desde la perspectiva discursiva franco-brasileña (Angelucci, 2024). Desde allí se asume que los discursos producen efectos de sentido en los individuos interpelados ideológicamente en sujetos (Althusser, 2011, Orlandi, 2015 y Pêcheux, 2016).
Resultados
A partir del relevamiento documental y de las entrevistas realizadas, se observaron diferencias significativas en los orígenes, funcionamiento y perspectiva futura de las dos asociaciones, así como también en su vínculo con las lenguas y culturas involucradas. Para establecer la comparación, se construyeron seis indicadores: nombre de la agrupación; contexto de fundación; composición de sus miembros; objetivos principales; hitos; y actividades destacadas. La Tabla 1 muestra esquemática y comparativamente las características clave distribuidas en estos indicadores.
Tabla 1 Síntesis comparativa de las principales características de la Asociación Civil Haitiana y del Club Argentino Brasileño, ambas de Rosario, a partir de seis indicadores
| Indicadores | Características | |
|---|---|---|
| 1. Nombre | Asociación Civil Haitiana (sin fines de lucro) | Club Argentino Brasileño (sin fines de lucro) |
| 2. Fundación | 2016 | 1985: agrupación informal. |
| 1987: personería jurídica. | ||
| 3. Composición membresía | Haitiana desde su constitución. | Predominantemente brasileña en su constitución y actualmente más argentina. |
| 4. Objetivos principales | Estatuto: representar y defender los intereses de los asociados. | Actualidad: transmitir la cultura brasileña + espacio familiar. |
| 5. Hitos | 2021: firma de convenio con UNR. | 2002: cambio de sus directivos. |
| 6. Actividades destacadas | Cuatro fechas fijas: (1/1; 18/5; 17/10 y 18/11). | Carnaval, Fiesta junina, 7/9, Colectividades. |
| Talleres: danza, lengua y cultura brasileña. | ||
| Otras fechas variables: 2/1, 14/2, 28/10. | Programa Patria Grande (2003): reglamentación migratoria. | |
| Galas; Embajadora de Haití en las Colectividades (2018); Festi-Kreyòl I, II y III. | Vacunación COVID-19 sin DNI. Bandera del “Voto Migrante” en la provincia de Santa Fe. | |
Fuente: elaboración propia.
En relación con el primer indicador, se observa que mientras una se denomina Asociación Civil Haitiana (ACH) la otra se llama Club Argentino Brasileño (CAB). Tanto ‘asociación’ como ‘club’ comparten el significado de agrupar un conjunto de personas con intereses comunes y generalmente de manera democrática y sin fines de lucro. Pese a ello, ambos significantes evocan memorias discursivas diferentes. En primera instancia, la palabra ‘asociación’ se vincula con lo institucional, con ciudadanos que se unen para alcanzar un fin común; remite a un término técnico con personería jurídica. El club, por su parte, remite al esparcimiento, como sostiene la primera definición del Diccionario de la Lengua Española (Real Academia Española, 2023). En el español rioplatense se utiliza cotidianamente para referirse a los espacios que habitan familias de distintas clases sociales, especialmente las juventudes, con el objetivo de practicar deportes y participar de actividades culturales y recreativas. También evoca inmediatamente a los clubes de fútbol. Dicho esto, se propuso indagar de qué modo se autodenominaban otras agrupaciones vinculadas a colectivos migrantes. Rosario es sede de una de las fiestas de colectividades más importantes del país. La última, realizada en noviembre del 2024, contó con la participación de más de 40 colectividades (Municipalidad de Rosario, 2024). En ella participaron: diecisiete centros, catorce asociaciones, cuatro casas, dos círculos, dos sociedades, dos clubes y otros. Como se advierte, es más frecuente el uso del nombre ‘asociación’ que ‘club’.
El segundo indicador se refiere al año de inicio de las actividades de la organización. El CAB es más antiguo que la ACH y empieza a construirse al final de la última dictadura cívico-militar argentina (Montero, 2022) y en el año 1987 adquiere personería jurídica. La ACH, por su parte, fue formalmente fundada en el año 2016. Asimismo, ya se venía gestando años antes, luego del arribo del mayor contingente de migrantes haitianos en Rosario en consecuencia del terremoto que arrasó Haití en el año 2010, que cobró la vida de más de doscientas mil personas (Freitas, Carvalho, Ximenes, Arraes & Gomes, 2012).
El tercer indicador refiere específicamente a la nacionalidad de los miembros asociados. En el caso de la ACH, todos sus miembros actuales, incluyendo la presidencia, son sujetos nacidos en Haití. Entre estos, la mayoría vive en Rosario, pero de acuerdo con el sondeo realizado en el trabajo de campo, algunos siguieron su periplo migratorio hacia otros países, como Francia y Estados Unidos. Este tránsito se explica por una multiplicidad de factores de la sociedad de acogida; entre los más destacados se encuentran: las complejas condiciones de la economía local que se vienen agudizando año tras año (dificultad de inserción laboral, sueldos devaluados, desregulación de los alquileres, por citar algunos); las experiencias xenófobas experimentadas por colectivos afrodescendientes (Angelucci & Ricciardi, en prensa); y el recrudecimiento de las fronteras argentinas que lleva a un proceso de intermitencia legal que desgasta física y subjetivamente (Trabalón, 2023). Por su parte, la composición de los miembros del CAB estuvo en un principio constituido por mayoría brasileña, incluyendo a su presidente. Desde hace unos veinte años, la gran mayoría de los asociados es argentina.
El cuarto indicador expresa los principales objetivos de las agrupaciones. La ACH plantea en su estatuto representar y defender los intereses de los asociados, principio que efectivamente cobra vida en la práctica. De hecho, es en un contexto de demanda de la comunidad que se concreta un convenio entre la Asociación y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), cuyo objetivo principal era desarrollar actividades conjuntas que abordaran problemáticas relacionadas con la inmigración, con el arte y las lenguas. Este convenio da lugar, luego, a la construcción de un proyecto de extensión denominado Lenguas e Integración - entre la ACH y diferentes espacios académicos de la UNR -, radicado en la Escuela de Lenguas de la Facultad de Humanidades y Artes (Rubio Scola & Tramallino, 2022). Por su parte, los objetivos declarados por el CAB apuntan a transmitir la cultura brasileña y proporcionar entretenimiento para las familias miembro del Club. Estos objetivos involucran también a acompañantes de los jóvenes que transitan distintos espacios de baile, de enseñanza del portugués como lengua extranjera, y de formación en temas varios, como por ejemplo la diversidad religiosa en Brasil.
En cuanto al quinto indicador, se advierten como hitos, por un lado, la firma del convenio entre la ACH y la UNR recién mencionada y, por el otro, el cambio en la presidencia del CAB. Ambos casos han sido considerados bisagras porque marcan un cambio en la forma de relacionarse tanto internamente como con la sociedad rosarina. En el primer caso, el vínculo con la universidad multiplicó los alcances de la ACH en la sociedad civil, especialmente universitaria, pues participó activamente de la formación de centenas de nuevos profesionales en el área de Turismo, Ciencias de la Educación y Portugués, al tiempo que participó de procesos de formación para impartir talleres de la propia lengua y cultura, entre otras innúmeras actividades. En el segundo caso, significó un redireccionamiento de las políticas del Club: de un carácter inicial predominantemente festivo, fue adquiriendo una impronta más cultural y educativa. Así, construyó una identidad familiar y amplió convenios con otras instituciones de la ciudad y la región. Sus actividades impactaron no solo en la comunidad brasileña de Rosario, sino también en otras colectividades, como se plasmará en las discusiones.
El sexto y último indicador apunta a las actividades que las organizaciones sostienen periódicamente. En primer lugar, aparecen las fechas patrias o conmemorativas de las culturas de origen. En el caso haitiano, hay cuatro fijas: la Independencia de Haití (1/1), el Día de la Bandera de Haití (18/5), la muerte de Jean-Jacques Dessalines, líder de la revolución independentista haitiana, (17/10) y la Batalla de Vertières, última batalla importante de la revolución (18/11). Luego hay otras que se han incorporado en ocasiones especiales, como el día de la ascendencia (2/1), el Día de San Valentín (14/2) y el Día Internacional de la Lengua Kreyòl y la Cultura Haitiana (28/10). En el caso del CAB se destacan las festividades de Carnaval (febrero/marzo), la Fiesta Junina (junio), la Independencia de Brasil (7/09). Más allá de las efemérides cabe mencionarse talleres y muestras de danza, capoeira, lengua y cultura brasileña, y talleres de formación en temas de historia brasileña. Por último, en el año 2003, con el primer gobierno de Lula da Silva en Brasil, la presidencia del CAB participa activamente en la implementación local del Programa Patria Grande (Dirección Nacional de Migraciones, 2004), que tenía como uno de sus propósitos facilitar la reglamentación migratoria de ciudadanos del Mercosur.
Discusión
Las migraciones se consuman cuando el sujeto cruza una frontera territorial, de modo que se convierte en extranjero al momento en que se desplaza de un estado a otro. Allí empieza a estar bajo una nueva jurisdicción no solo legal sino también de códigos y valores socioculturales. Estas experiencias se pueden agravar cuando las distancias culturales son más notorias, como cuando hay diferencias entre la lengua de origen y de destino. La lengua-hogar se mueve con cada sujeto en la medida que este se desplaza, y carga memorias cognitivas y discursivas que lo constituyen en su singularidad. Por su parte, la lengua-lugar propulsa este sujeto para el mundo externo con novedades que dislocan sus conocimientos preconstruidos y, por ello, producen tensiones que tracciones el estar en el mundo (Angelucci, 2023).
En el caso de la comunidad haitiana parece haber mayor distancia entre los códigos culturales del colectivo de origen y el de destino. Eso se ejemplifica en datos del trabajo de campo con una metáfora que refleja la manera de construir lazos de confianza con un coterráneo y con un argentino: en el primer caso la palabra es suficiente, mientras que, en el segundo, es preciso firmar un documento. Este hecho aparentemente pequeño e irrelevante condensa la idiosincrasia de la colectividad haitiana que se refleja no solo en la asociación, sino también en otras experiencias. Un ejemplo corresponde a la cultura educativa institucionalizada: mientras que en Argentina es común que el estudiantado intervenga interrumpiendo la exposición magisterial en medio de la clase en cualquier nivel educativo, en Haití esto es sinónimo de faltar al respeto. Ese tipo de hecho deriva en una interpretación equivocada de la docencia argentina sobre el estudiantado migrante, y también a la inversa. El arraigo de las estructuras escolares en la experiencia subjetiva de sujetos que migran en la edad adulta es fuerte y no se desplaza con facilidad. El encuentro con el otro se hostiliza no solo por las diferencias fenotípicas, como el color de piel mencionado subrepticiamente por compañeros de Haití, sino también por cuestiones subjetivas más profundas ancladas en lo que Sayad (2010) problematiza como la doble ausencia. El inmigrante es también un emigrado. El contacto con un inmigrante potencia un desplazamiento sobre la imagen de sí mismo que puede ocurrir de manera satisfactoria o puede estar ausente.
Ambas asociaciones difieren significativamente en términos de orígenes, objetivos y decisiones en cuanto a la enseñanza de idiomas y la visibilidad local. Por un lado, el CAB promueve cursos regulares de lengua portuguesa y participa de todas las ediciones de las Fiestas de Colectividades de Rosario. Por el otro, la ACH propuso talleres de lengua kreyòl y cultura haitiana solamente durante los años 2022 y 2023 en el marco de un proyecto de extensión universitaria, y pudo aprovechar menos de una decena de oportunidades las Fiestas de Colectividades. Estas diferencias se relacionan, entre otros factores, con las representaciones sociales de los países de origen y del estatus de sus lenguas, y permiten sistematizar multidimensiones educativas que catalizan las conexiones entre los orígenes migratorios y la comunidad de acogida.
El cambio en las actitudes populares comprensivas hacia los inmigrantes en torno a la ampliación de la diversidad étnica y lingüística ya se ha descrito hace más de quince años:
cada vez se manifiestan más temores a la supuesta inintegrabilidad de los nuevos inmigrantes, se oyen voces que lamentan la pérdida de calidad de la inmigración, y florecen movimientos “nativistas” y propuestas de “English only”, intentando encontrar en una lengua única que nunca ha tenido carácter oficial el elemento de cohesión que conjure los temores a una diversidad supuestamente inmanejable. (Arango, 2007, p. 7)
Estas actitudes populares se retroalimentan en los discursos xenófobos de líderes actuales como el presidente recién electo en Estados Unidos, que revive memorias discursivas en torno al muro fronterizo EUA-México. En el contexto argentino, el vocero presidencial (Adorni, 3 de diciembre del 2024) acaba de anunciar que el gobierno impulsará modificaciones en el régimen migratorio con el objetivo de que los extranjeros paguen servicios públicos como la salud y la educación superior con la justificación de proteger a los argentinos.
La nacionalidad de sus miembros pareciera influir en el desarrollo y alcance futuro de las agrupaciones. Al menos en los casos analizados, el hecho de que el CAB esté más permeado por la comunidad rosarina - incluso en sus cargos directivos - favorece su sostenibilidad en el tiempo más allá de que las políticas migratorias se vuelvan cada vez más expulsivas. Precisamente, la acefalía del Club en sus inicios se debió, entre otros factores, al retorno de su expresidente - que era brasileño - a su tierra natal en el contexto de la crisis argentina del año 2001. En cambio, las proyecciones a futuro de la ACH se ven ligeramente comprometidas a razón de la necesidad de algunos de sus miembros de seguir su proyecto de vida en otras latitudes, lo que deja como interrogante la viabilidad de su continuidad a largo plazo.
Por otra parte, la participación del CAB en el Programa Patria Grande marcó un curso singular en la institución que cambiaba su presidencia en el momento de su promulgación. Así, la nueva legislación del 2003 surge en medio de una ayuda a la población migrante brasileña que se encontraba indocumentada en Argentina. El trabajo de campo arroja sentimientos de profunda solidaridad y gratitud con familias enteras de brasileños que, en ese entonces, adquirían la residencia precaria y con ello, mayores posibilidades de un ingreso estable. La apelación ‘precaria’ de la residencia, al contrario de lo que su nombre evoca, marcaba el inicio de un proceso sólido y duradero hacia la adquisición de la residencia permanente en el marco legal del Mercosur. Fue para los sujetos afectados una experiencia afectiva intensa, no solo para los beneficiarios, sino también para los propulsores pertenecientes al CAB.
El Club tiene vínculos consolidados con la repartición de Migraciones de la ciudad y con otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales en otras jurisdicciones. Entre ellas el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), creado en 1995, bajo la órbita del Ministerio de Justicia de la Nación hasta su disolución oficial por el gobierno nacional en el 2024 (Poder Ejecutivo Nacional, 6 de agosto de 2024), además de acciones relacionadas con las mujeres migrantes. Estos aspectos interseccionales son poco conocidos en el medio local, que vincula al CAB de manera prevalente con las muestras artísticas o las clases de portugués. Es decir, al tener una composición predominantemente argentina, no se lo suele vincular con la comunidad migrante. Sus acciones dejan al descubierto esta arista fuerte de la organización que ameritaba visibilidad: sus contribuciones al reconocimiento de grupos subalternizados en la sociedad (Candau, 2020).
Matossian y Melella (2022) estudiaron la dimensión territorial de las agrupaciones de migrantes en La Matanza (Buenos Aires) y observaron una tendencia: una ubicación privilegiada de las sedes vinculadas a las migraciones europeas en contraste con coyunturas excluyentes en el proceso de asentamiento de las comunidades de países latinoamericanos y, por ende, una ubicación periférica para sus sedes. En este sentido, se observó una jerarquización de las asociaciones próximas al centro en detrimento de la marginalidad de las otras. En el caso de la ACH y del CAB, ambas se posicionan céntricamente en la ciudad, aunque sus espacios físicos fueron cambiando con el tiempo. En el caso de la comunidad haitiana, es importante mencionar que se constituye mayoritariamente de estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR que se ubica, precisamente, en el macrocentro de la ciudad. En la misma zona también circulan con frecuencia estudiantes de origen brasileño que, sin embargo, tiene escaso contacto con el CAB. Los propósitos de este último son más amplios que aquellos emprendidos por las llamadas agencias o asesorías que aglutinan parte del estudiantado brasileño para ayudarlos a establecerse en la ciudad a través de cursillos de refuerzo académico, clases de español para rendir el examen de idioma que exige la UNR, ayudas con garantías para alquileres, tramitación de visas y residencias, entre otros servicios ofrecidos con fines de lucro.
La agrupación en colectivos de una misma nacionalidad tiende a catalizar alegrías y penas que - cuando compartidas - se transitan de manera más amena. De allí se desprende la fortaleza de las organizaciones en tanto estrategias de aculturación exitosas; es decir, que alcancen una integración eficaz con la comunidad de destino. En este sentido, es destacable la dimensión étnica en los procesos de vinculación entre las comunidades haitiana y brasileña, y la rosarina. Es sabido que Argentina ha negado históricamente la presencia afro en su genealogía poblacional (Ocoró Loango, 2022). De hecho, es relativamente reciente la aplicación de la Ley 26.852, que instituye el “Día Nacional de los/as afroargentinos/as y de la cultura afro”, aunque se promulgó hace más de una década. Esto sintetiza el discurso frecuente de que en este país no hay población negra. Dicho esto, se destacan casos de violencia no solo física sino también verbal, donde se solicita, por ejemplo, tocar la piel de compañeros negros sin reparo de que esto se configura como violencia simbólica. En esta línea, ambas organizaciones estudiadas han dado muestras en reiteradas oportunidades de combatir el racismo y las actitudes xenófobas. Por ello, es notable la ausencia de esta problematización en estudios sobre asociaciones de colectividades de origen afro en la ciudad, como en Gattari (2022). No obstante, Voscoboinik y Zubrzycki (2019) estudian precisamente la agencia de una asociación senegalesa en La Plata (Argentina) ante reiterados episodios de violencia institucional racializada ejercida contra este colectivo migrante. En este caso, más que una estrategia de aculturación con vistas a la integración con la sociedad receptora, las autoras observaron el asociacionismo como una estrategia tangible para afrontar el racismo. En definitiva, si bien entre los cientistas sociales se asume la inexistencia de una democracia racial, todavía no hay consenso en admitir el racismo estructural (Candau, 2020).
De modo general, el sufrimiento subjetivo en el colectivo migrante de Haití parece ser mayor por varios factores: distancia lingüística, geográfica, étnica, de cultura institucional educativa y reputación del país de origen. De modo particular, también se advierte sufrimiento subjetivo en el otro colectivo, incluso entre argentinos, que encuentran en el Club un espacio de contención.
En las dos agrupaciones, lo que se devela en el trabajo de campo es la trascendencia de la dirigencia en la historia y memoria de los espacios. Como otras, estas organizaciones se hubieran podido reducir a la gestión de la cultura, pero en ambas dirigencias se destaca la vocación para hacer del territorio un mundo mejor para todos. Al igual que los resultados de Gattari (2022), quien estudia las trayectorias asociativas de colectivos migrantes africanos en Rosario, se advierten dos cuestiones compartidas por ambas. Por un lado, la intención declarada de mantener la solidaridad entre los propios miembros y de colaborar con otros colectivos migrantes. Por el otro, el interés en volverse cada vez más visibles en la sociedad receptora, a través de su personería jurídica, que permite interactuar como interlocutores legitimados para reclamar derechos frente al Estado. Otros estudios podrían ocuparse de estas organizaciones desde un paradigma organizacional crítico para dimensionar con mayor especificidad el rol protagónico de los liderazgos en el porvenir de las agrupaciones.
En cuanto a las estrategias de las asociaciones para difundir y defender la diversidad lingüística-cultural, se puede entender que la ACH invita a la comunidad rosarina a participar de su cultura, en tanto que el CAB proyecta para afuera de su espacio la cultura brasileña. Desde ya que en ambos movimientos - afuera>adentro y adentro>afuera - ocurren en los dos espacios, pero se observa la preponderancia de estas tendencias en la ACH y el CAB, respectivamente.
Las dimensiones educativa y lingüística se observan transversalmente en las múltiples actividades llevadas a cabo por ambas asociaciones. Las prácticas translingües (García, 2009), por ejemplo, suceden permanentemente en los encuentros académicos tanto como sociales. Por eso mismo, profundizar en la sistematización descriptiva de estas experiencias lingüísticas también contribuye para seguir comprendiendo las dinámicas híbridas que repercuten en las lenguas.
Para finalizar, amerita destacar que detrás de cada cifra y de cada decisión política migratoria hay una persona de carne y hueso, una historia singular y única hecha de afectos, esfuerzos, expectativas, experiencias, trayectorias y proyectos de vida.














