Introducción
La internacionalización en el mundo académico está vinculada con las Instituciones de Educación Superior (IES) lo que da origen a los conceptos acuñados por la UNESCO como educación sin fronteras y educación transnacional. González (2007) menciona que la mundialización es una acción que incide en la educación superior y la internacionalización es “una de las formas en que la educación superior reacciona a las posibilidades y desafíos de la mundialización”. En este sentido, la internacionalización se define como la diversidad de políticas y programas que los gobiernos y las universidades implementan para responder a la globalización.
La política de internacionalización deberá focalizarse en diferentes niveles de desarrollo, que considere la diversidad de las IES, su naturaleza jurídica, su entorno local o regional y su proyecto educativo institucional
Las IES, para mantenerse vigentes han tenido que tomar en cuenta los impactos de los cambios sociales asociados a los avances científicos y tecnológicos, teniendo que visualizarse en cómo quieren ser reconocidas en el corto, mediano y largo plazos, donde la internacionalización debe estar considerada, lo que implica un proceso de transformación de su organización y operación.
La internacionalización de la educación es un tema en constante evolución, donde la colaboración entre instituciones educativas ha sido fundamental, tanto para ofrecer programas conjuntos, hacer intercambios académicos de contenidos y materiales, realizar investigaciones, propiciar la búsqueda de experiencias académicas enriquecedoras por parte de estudiantes y docentes, comúnmente denominada movilidad, el acceso a programas educativos especializados y conocer otras culturas, son elementos que le son propios.
Colaborar es trabajar juntos, de manera simétrica y solidaria, cooperar permite a las IES hacer mejor lo que ya hacen por sí mismas, o lograr algo que no podrían hacer si lo intentan de manera aislada o independiente, por lo que asociarse y trabajar en red para la generación de comunidades que interactúen y se apoyen mutuamente son necesarias, e incluso indispensables.
Con la cada vez mayor incorporación de la tecnología a la educación ha sido posible que estudiantes de todo el planeta accedan a cursos y programas educativos en línea de instituciones que se encuentran en diversos países del mundo. Lo que ha favorecido el desarrollo de más y variados programas a distancia con oportunidades y desafíos de una educación más global, que ha llevado a las instituciones educativas a incluir perspectivas internacionales y enfoques interculturales en sus planes de estudio.
La cooperación y la colaboración internacional permite, además, la creación de modalidades de estudio no convencionales, en donde la educación no presencial favorece el generar modelos educativos de innovación pedagógica, flexibles didáctica y tecnológicamente, además de contribuir a la inclusión y pertinencia social.
Si bien cuando se habla de internacionalización se asocia con estancias a nivel nacional o internacional. Hoy día, también puede realizarse a distancia cuando no existen condiciones para trasladarse o vivir en otro sitio.
Esto es considerado como una oportunidad para formar ciudadanos globales en un mundo cambiante, de manea que la integración, la cooperación y la colaboración brinden a los estudiantes la posibilidad de tener una vivencia social, cultural y educativa pertinente en un contexto de mundialización aunque de manera diferente o no tradicional, puesto que a través de las tecnologías de información y comunicación, conocen a personas de otros países, con los que pueden interactuar, estudiar y generar redes de aprendizaje.
La pandemia enseñó al mundo a visualizar que es posible resignificar y ampliar la cobertura de la educación de calidad por medios virtuales, y que es beneficiosa en muchos aspectos: la cobertura, flexibilidad, tecnificación de las metodologías, apertura y acceso a nuevos públicos (Rubio, 2023).
Desafíos de la internacionalización
La internacionalización es parte del paso de una educación nacional a una educación globalizada, y la base de un cambio en la educación que, de ser exclusivamente un bien al servicio del país, se conforma como bien social y de servicio con componentes crecientemente internacionales, señala Roberto Antelo (2016).
Entre los mecanismos que se encuentran muy relacionados con la internacionalización está el tema de la planificación estratégica y operativa como eje transversal. Cuando se trata de vincular países, intercambiar programas o apoyar la movilidad ya sea virtual o física, se requiere de una colaboración estrecha entre las instituciones educativas, tener claros los fines, objetivos y metas que se espera alcanzar, ello incluye recursos y estrategias para poder lograrlos.
El proceso de internacionalización de la educación a su vez requiere tener en cuenta algunas circunstancias o condiciones que pueden convertirse en retos, por ejemplo, barreras lingüísticas y culturales, lo que resulta clave superar para tener una comunicación clara y fluida además de facilitar la integración en un nuevo ambiente social y cultural.
El reconocimiento de títulos en los diferentes sistemas educativos y países muchas veces es complicado pudiendo afectar la movilidad de estudiantes y el intercambio de docentes en cada país. Si bien existen diversas iniciativas orientadas al desarrollo de estrategias de carácter internacional, donde incluso tienen puntos de coincidencia, no hay una puesta en común válida con el reconocimiento para la mayoría de ellos, en materia del valor curricular de los programas, lo que lo convierte en otro gran reto.
En este sentido, la movilidad estudiantil es una realidad en el contexto internacional, siendo el crédito académico el instrumento que ha permitido un mayor reconocimiento de los aprendizajes y se ha constituido como una unidad de transferencia entre las Instituciones de Educación Superior (Sánchez y Martínez, 2004) de allí la importancia de tener una puesta en común en la región para fortalecer la calidad y fomentar la colaboración.
Otro elemento que se debe considerar es la accesibilidad, si se trata de movilidad física pueden existir limitaciones para su costeo. Una vez sorteados todos los requisitos de admisión y aun con becas, se requiere un mínimo de recursos económicos. Esta situación disminuye hasta casi desaparecer en una modalidad en línea, aunque la interacción en persona se pierde, no obstante, un programa educativo bien diseñado, independientemente de la modalidad educativa que se curse, debe considerar los estándares de un país a otro debido a que éstos pueden variar.
Por ello, el aseguramiento de la calidad es fundamental, en el caso de realizar programas conjuntos se van cuidando estos aspectos durante su desarrollo, con respecto a la carga académica, como en su registro y la instrumentación correspondiente.
La UNESCO señala que los estudiantes se vuelven internacionalmente móviles cuando residen de manera temporal en un país diferente al que se encuentran estudiando, con el objetivo de realizar actividades académicas, es entonces que la estrategia mayormente implementada de internacionalización de las IES es la movilidad estudiantil (Gómez-López, 2020).
Tecnología y educación a distancia internacional
En los últimos años, las tecnologías de información y comunicación (TIC) han generado un impacto tecnológico sobre la educación. Los estudios apuntan a que las tecnologías aplicadas a la educación han mejorado la enseñanza (Sangrá (2020), García-Aretio (2021), Hodges, et.al. (2020)). Los estudiantes aprenden en menos tiempo y les son más atractivas las clases cuando hacen uso de herramientas.
En la actualidad, al hablar de educación se debe hacer con una visión amplia. La pandemia por el COVID-19 obligó a la revisión de conceptos y a reflexionar sobre la importancia de los modelos abiertos, a distancia y mixtos en la educación superior en México y el mundo, No se trata solo cuestión de pensar en los efectos por la asistencia o no a los espacios físicos designados de manera tradicional a la educación formal, sino en los retos que se derivaron con respecto a las interacciones de la práctica docente y el aprendizaje de los estudiantes (Agüero, et al 2021)
En una situación de crisis sanitaria como la que se tuvo, se volvió una necesidad de primer orden el uso y aplicación de las tecnologías, como política educativa emergente. Se utilizaron las TIC como una alternativa para salvar los ciclos escolares de todos los niveles educativos en el mundo entero.
La evolución que las tecnologías digitales como recursos de comunicación, de acercamiento al conocimiento y como medios para el aprendizaje, vino a apoyar a la educación en su conjunto.
Este escenario se presenta como una oportunidad para generar cambios, investigar, innovar e intervenir previo estudio y análisis de la situación, para fomentar el desarrollo educativo y obtener mejores aprendizajes en un proceso de búsqueda para mejorar la educación superior de manera pertinente, con el propósito de desarrollar planes y programas de estudio más abiertos y flexibles (Pardo y Cobo, 2020).
Las tecnologías digitales no son la solución a los desafíos de la educación, en todos sus niveles, de la práctica docente y las distintas maneras de aprender, pero sí son parte de la solución a los retos que enfrentan docentes y estudiantes (Mateo y Lee, 2020; Reich, 2020).
Aun cuando la mayor parte de las IES emplean tecnologías en sus procesos formativos, la internacionalización de la educación superior también debe pasar por un proceso de adaptación cuando se ponen a prueba modelos o estrategias diferentes e innovadoras con el fin de alcanzar mejores niveles de calidad y eficiencia, de allí la necesidad de fortalecer alianzas para reforzar la cooperación.
Es claro que las estrategias de internacionalización han cambiado, se han acortado las distancias con las TIC y ello favorece potenciar los intercambios de buenas prácticas en ámbitos como son las dobles titulaciones y las clases espejo, las escuelas de verano y otras opciones que ayuden a impulsar y promover la implementación de modelos flexibles y adaptados a cada contexto.
En este sentido, unir esfuerzos y compartir conocimientos, instituciones y empresas pueden crear programas educativos conjuntos de vanguardia. La colaboración internacional aporta beneficios que se traducen en una oferta educativa diversa y adaptada a las necesidades, además de fortalecer las relaciones entre los actores y generar oportunidades para el acercamiento entre las IES de diferentes países y contextos culturales.
Colaboración entre instituciones educativas
Es claro el papel de las IES como promotoras del desarrollo para generar propuestas de solución a problemáticas sociales, el desarrollo de la ciencia y de la tecnología, así como en la aplicación de modelos innovadores en la formación y la difusión, mediante la realización de investigaciones conjuntas interinstitucionales, interdisciplinarias e internacionales lo cual se refleja en la mejora de procesos en donde la articulación y convergencia de los sistemas educativos es necesaria.
La internacionalización tiene diferentes manifestaciones, si se mira hacia el interior de las instituciones el tema de la calidad y la pertinencia tomando en cuenta los estándares internacionales, incluye elementos tales como la oferta educativa y sus métodos de enseñanza, la investigación, la extensión y la gestión.
Vista hacia el exterior lo que busca es la proyección de esa oferta, el reconocimiento de la institución y su ámbito de actuación resulta útil revisar las áreas de oportunidad para orientar las estrategias de la internacionalización (Sebastián, 2005).
Resulta adecuado reconocer que ya existen acciones en este sentido, y por ello el trabajo conjunto y articulado debe consolidarse. Para lograrlo se requieren instrumentos y condiciones que lo faciliten y que garanticen la calidad de la educación superior a nivel nacional e internacional, algunas formas para lograrlo son, por ejemplo:
Participar activamente en redes y proyectos de investigación, en igualdad de circunstancias, debe promover la movilidad estudiantil y docente, realizar pasantías profesionales en empresas internacionales o transnacionales, organizar y llevar a cabo actividades y eventos académicos de índole internacional, promover la participación docente y estudiantil en actividades académicas internacionales.
Es necesario, también, incorporar docentes de instituciones de educación superior extranjeras, gestionar la doble titulación y titulación conjunta para programas de pregrado y postgrado, ofertar programas conjuntos de formación y educación continua, impartir cursos de idiomas extranjeros con certificación propia o conjunta (Chalup, et al., 2021). Estas y otras acciones realizadas mediante alianzas estratégicas traen beneficios tanto a los estudiantes como a las instituciones involucradas y muchas de ellas se pueden realizar también a distancia.
Si tomamos en cuenta que la movilidad e intercambio de estudiantes es una de las expresiones de la educación presencial que mayormente identifican a la internacionalización, debemos tener en cuenta, que con el uso cada vez mayor de las tecnologías de información y comunicación se abren nuevos ámbitos de operación a nivel nacional, regional e internacional debido a que las TIC ofrecen otras oportunidades y formas de cooperación en las estrategias transnacionales.
Estas deben estar inscritas en los planes de desarrollo institucional, en este orden de ideas, la movilidad internacional se puede transformar en programas de educación a distancia, dando oportunidad de ampliación de la cobertura en la medida en que el acceso a los estudios no depende de condiciones económicas, espaciales y temporales.
La cooperación internacional, simétrica y solidaria, es entonces, un instrumento privilegiado para incrementar las relaciones interinstitucionales, y los ámbitos de acción son muy variados. No se trata únicamente con lo relacionado con la movilidad, ya que también existe el caso de la organización y gestión institucional, la actualización curricular y de la oferta educativa. La actividad internacional es muy valiosa también para la ampliación de docentes y su actualización profesional, así como para el desarrollo de investigaciones conjuntas.
En el caso de la educación a distancia, la internacionalización comparte con la educación presencial algunas características, pero tiene también ciertas particularidades, especialmente relacionadas con la incorporación de los desarrollos de las tecnologías de la información y comunicación.
La eficacia de la cooperación está asociada a dos condiciones: la definición precisa de objetivos y la adecuada selección de los participantes. Es recomendable, desde la óptica institucional, concentrar la cooperación y evitar su dispersión. Los objetivos determinan las modalidades de cooperación lo que implica evaluar alternativas
Puede verse que, cuando se habla de internacionalización de la educación, no se está acotando a una sola forma de concebirla, abarca también sistemas de aseguramiento de la calidad, donde la internacionalización de las agencias de acreditación y de los procesos de licenciamiento de programas y de profesionales muestra una expansión significativa (Rama, 2015).
Es importante mirar a la internacionalización como una oportunidad para el intercambio y la participación en redes temáticas con una visión multicultural, metalingüística e inclusiva, así como para la creación de mecanismos que promuevan la colaboración virtual y el reconocimiento de estudios.
Conclusiones
Las Instituciones de Educación Superior han aprendido y desarrollado nuevas visiones, y están conscientes de la importancia de adaptarse para seguir cumpliendo con sus responsabilidades de formación, investigación y con la sociedad.
La pandemia marcó el salto definitivo a probar diversos modelos educativos, siendo los híbridos los que mayormente han sido aceptados debido a que los estudiantes tienen la opción y la oportunidad de aprender desde casa y de asistir al campus universitario sólo para realizar trabajos en laboratorios e interactuar con grupos de estudio o proyectos.
Esta variante incluye actividades, programas y cursos tanto virtuales como presenciales o combinados, y rutas de formación adaptativas, acordes a las aspiraciones personales, profesionales y laborales de cada estudiante.
Y algo fundamental, deben ser muy flexibles. No se trata de que todo debe ser virtual o toda presencia, o mitad y mitad. Se trata de adaptarse a las condiciones que cada ciencia requiere y a los objetivos que cada programa de formación o investigación ha definido.
Otro importante aprendizaje que dejó el aislamiento social es la revalorización de la internacionalización de los programas educativos, el reconocimiento de estudios y la convalidación de los títulos, así como la importancia de la movilidad académica la cual es indicativa de la calidad de las redes en que participan sus estudiantes y docentes.
La movilidad en la actualidad tiene una perspectiva más amplia a la tradicional, ya que la pandemia nos brindó la oportunidad de experimentar y evaluar el potencial del uso de tecnología.
Por consiguiente, las universidades deben abrirse a otra manera de fomentar la movilidad, como vehículo para conseguir la necesaria cooperación internacional, incluyendo tanto la movilidad presencial como la virtual (e-mobility) (León, 2021).
Esto incluye incorporación de contenidos globales, la interacción con estudiantes de diferentes países a través de la tecnología, docentes visitantes foráneos o que se encuentren dictando cursos en línea, es decir, programas con participantes y docentes de diversas naciones. Si bien, se reconoce que esto ya sucede en ciertas instituciones, todavía no existe como práctica generalizada y con el reconocimiento o validez oficial.
Con el fomento de la internacionalización, los objetivos de aprendizaje en los planes de estudio, contenidos y experiencias deben permitir desarrollar en la comunidad educativa, una perspectiva diversa, competitiva y global para que, desde una visión interdisciplinar, se encuentren soluciones compartidas a los problemas como resultado de esfuerzos cooperativos.
La movilidad internacional de estudiantes según señala Villanueva (2021) debe ser considerada esencial para enriquecer la formación multicultural y plurilingüe que requieren los profesionistas contemporáneos y alimenta la configuración multiétnica de las instituciones de educación superior, combinando las modalidades presenciales, virtuales o mixtas.
Así se puede generar un escenario globalizado y la generación de alianzas estratégicas entre las que la movilidad no es sólo hacia las IES de manera tradicional, sino que ayuda a la generación de buenas prácticas y de calidad educativa.
Promover la internacionalización a través de convenios que favorezcan la cooperación y el apoyo académico es básico si se espera establecer procesos multilaterales de formación, vinculación, intercambio, movilidad e investigación, a partir de una perspectiva diversa y global (LGES-Mx, citado por Casanova et al., 2023)
“La educación superior ha reafirmado e integrado los valores y principios de internacionalización como la promoción del aprendizaje intercultural; la cooperación interinstitucional basada en el beneficio mutuo, la solidaridad y el respeto; el compromiso de apoyar al concepto de educación superior como un bien global basado en la integridad, la calidad académica, el acceso equitativo, la reciprocidad, el desarrollo de las habilidades de la ciudadanía global, el avance de la colaboración internacional en investigación, además de tener al centro de sus esfuerzos la solución de los problemas globales”. (Gacel-Avila, 2021), pero también locales, de países y regionales.










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